Donald Trump, el polémico magnate y ex presidente, acaba de conquistar la Casa Blanca una vez más, tras una impresionante victoria en las elecciones del 6 de noviembre. Con 78 años, Trump se presenta como un fenómeno político imparable, liderando una propuesta radicalmente antimigratoria, proteccionista en economía y ferozmente opuesta a lo políticamente correcto. «Hemos hecho historia», exclamó el exmandatario frente a miles de fervientes seguidores en West Palm Beach, Florida, rodeado de su familia, en una escena que jamás olvidarán.
Trump ha arrasado con 276 votos electorales, superando a su rival, la vicepresidenta Kamala Harris, quien obtuvo 219 votos, según los resultados preliminares. ¡Una victoria aplastante! El magnate solo necesitaba 270 votos para asegurar su retorno triunfal a la presidencia. Según encuestas de *The New York Times*, la contienda se mantuvo más reñida que nunca, con siete estados clave decidiendo el futuro del país, y la posibilidad de que cualquier error en las encuestas cambiara el rumbo de la historia.
Al igual que en 2016, Trump se impuso en dos estados fundamentales: Georgia y Carolina del Norte, y luego, en un giro inesperado, conquistó Pensilvania. Finalmente, Wisconsin selló su triunfo, dejando a Harris sin esperanza. Pero eso no es todo: el Partido Republicano no solo recuperó la presidencia, sino que también arrebató el control del Senado a los demócratas, asegurando su dominio político.
Además, Trump ha logrado lo impensable: ¡ha ganado el voto popular! Y no es cualquier cosa, ¡es la primera vez en 20 años que un republicano lo consigue! Con este inesperado regreso, Trump se convierte en el primer presidente en obtener un segundo mandato no consecutivo desde 1893, un hito que quedará marcado a fuego en la historia de los Estados Unidos.






