Durante la impactante sesión de la Comisión de Fiscalización, Gabriel Herrera, portavoz de la junta de propietarios del condominio Mikonos, desató una bomba informativa que podría estallar en el rostro de la presidenta Dina Boluarte. Según Herrera, los días 24 y 25 de febrero se habrían producido movimientos sospechosos que echan más leña al fuego de las acusaciones de corrupción.
En un giro sorprendente, Herrera reveló que entre el 16 y el 18 de febrero, dos vehículos con placas estatales fraudulentas ingresaron al exclusivo condominio. Al intentar verificar estas matrículas en la base de datos nacional, ¡oh sorpresa! Resultaron no estar registradas, lo que sugiere que se trataba de placas falsificadas. Este hallazgo alimenta aún más las dudas sobre la actividad ilícita en la zona.
Además, el escándalo se amplía con la revelación de que la casa número 56 fue alquilada a un inquilino peruano que reside en Estados Unidos, pero lo que inquieta es la presencia de diversas nacionalidades en la propiedad, incluido un cubano, según información de inteligencia. Y como si fuera poco, en la casa número 22, los inquilinos cambian constantemente, lo que dificulta el seguimiento de quiénes están realmente en el lugar.
Por si esto fuera poco, se informó que la comitiva presidencial no pasó por ningún peaje en dirección sur el 25 de febrero, y se reportó la presencia de vehículos oficiales cerca del condominio, lo que aumenta las sospechas. Sin embargo, Herrera dejó claro que no hay evidencia concreta de que Boluarte ingresara al Mikonos, a menos que estuviera escondida en uno de esos vehículos. A pesar de la vigilancia intensa con catorce guardias de seguridad en los días críticos.






